Pensar distinto también es amar

por Lunita

En estos días sentí algo que me incomodó, algo que nace del corazón pero también del respeto. Fue en redes sociales, donde compartimos tanto, pero a veces se nos olvida cómo escuchar de verdad.

Todo comenzó con un video de un concierto en Yakarta, donde una fan jaloneó a J-Hope. Él, como siempre, actuó con nobleza. No se desesperó, no hizo un escándalo. Solo trató de soltarse y siguió cantando, como si en vez de un tirón hubiese recibido un susurro. Fue profesional, fue amable.

Sin embargo, lo que me sorprendió fue lo que vino después: la reacción de muchas personas. Comentarios llenos de enojo, de juicio, de ataque. La chica fue acusada de no ser verdadera fan, de haber agredido, de ser una vergüenza. Incluso, se hablaba por él, como si supiéramos lo que él sintió en ese momento: “Está incómodo”, “Eso le dolió”, “Mírenle la cara”.

Pero… ¿cómo podemos afirmar lo que otra persona siente, si ni siquiera está con nosotros? ¿Y si él, con su silencio, ya eligió cómo responder? ¿No es eso también una forma de comunicarse?

Yo dejé un comentario en el video. No era un ataque, ni una defensa ciega. Solo pregunté por qué estamos tan acostumbrados a pensar como si fuéramos el artista. Como si nuestro amor se midiera por cuán rápido criticamos a otro.

Y ahí me di cuenta de algo que siempre vuelve:
en redes sociales, opinar distinto a veces se siente como un crimen.

Yo creo que el amor también se demuestra desde el respeto. Que no pensar igual no es traición. Que la empatía no siempre grita, a veces solo observa y pregunta. Y que un fandom puede ser poderoso, pero también tiene que ser justo.

Quería escribir esto porque también es amar cuando uno elige el camino del equilibrio. Cuando uno dice: “yo también soy ARMY, aunque no grite lo mismo que vos”.
Y eso, para mí, también es defender lo que amamos.


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